La microcirugía ocular es una técnica quirúrgica que permite tratar diversas enfermedades y problemas que afectan la visión, como la presbicia, la miopía, las cataratas, el glaucoma, el desprendimiento de retina, los tumores oculares y otros.
Este tipo de intervención consiste en realizar pequeñas incisiones en el globo ocular para acceder al interior del mismo y manipular con precisión las estructuras que lo componen, como el vítreo, la retina, la córnea o el cristalino. Para ello se utilizan instrumentos muy finos y delicados, así como un microscopio que amplifica la imagen y facilita la intervención.
Uno de los procedimientos más comunes de la microcirugía ocular es la vitrectomía, que consiste en extraer el vítreo, el gel transparente que rellena la cavidad ocular. Esto se hace para poder trabajar sobre la retina o para eliminar sustancias que opacan el vítreo y dificultan la visión, como sangre, pus o restos de tejido.
La vitrectomía es una cirugía que ha revolucionado el campo de la oftalmología, ya que ha permitido tratar con éxito patologías que antes eran incurables o muy difíciles de resolver.
Hoy en día, los resultados anatómicos y funcionales (visión) en la cirugía de vítreo y retina tienen un éxito superior al 95% gracias a este procedimiento.
La microcirugía ocular requiere de una preparación previa del paciente, que debe someterse a una evaluación médica completa y a diversos estudios oftalmológicos para determinar el diagnóstico y el plan quirúrgico adecuado.
La cirugía se realiza con anestesia local y sedación, y tiene una duración variable según la complejidad del caso. El postoperatorio suele ser sencillo y con pocas molestias, aunque se deben seguir las indicaciones del médico y tomar las medidas de higiene y protección necesarias para evitar complicaciones.
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